Red de Análisis de la Seguridad Global

domingo, 5 de abril de 2009

Nueva amenaza norcoreana

Tanto Estados Unidos como la Unión Europea y Japón consideran un claro acto de provocación el reciente lanzamiento del misil UNHA-2 y la propia Organización de las Naciones Unidas lo ve como una violación de la resolución 1718, cuyas disposiciones son las siguientes:

  • Corea del Norte debe "no realizar ningún otro ensayo nuclear o lanzamiento de un misil balístico, suspender todas las actividades relacionadas con su programa de misiles balísticos y abandonar todas las armas nucleares y los programas nucleares existentes en modo completo, verificable e irreversible".
  • La República Popular Democrática de Corea también debe "regresar de inmediato a las conversaciones a seis bandas sin condiciones previas" (a seis bandas porque incluyen a Rusia, China, Japón, Corea del Sur, Corea del Norte y Estados Unidos).
  • Los cargamentos desde y hacia Corea del Norte pueden ser detenidos e inspeccionados por si contuvieran armas de destrucción masiva o artículos relacionados (sin embargo, no hay obligación impuesta a los Estados miembros para la realización de tales inspecciones).
  • La prohibición se dirige hacia la importación y exportación de material bélico tales como tanques, vehículos blindados de combate, artillería de gran calibre, sistemas de ataque para aviones de combate, helicópteros o buques de guerra, misiles o sistemas de misiles, incluidas piezas de recambio y otros puntos señalados por el comité de sanciones.
  • Los Estados miembros de la ONU deberán congelar los activos de las personas y empresas involucradas con la República Popular Democrática de Corea y sus programas de armas. Así mismo se prohibirá viajar a los trabajadores y sus familias hacia aquel País.
  • Los miembros de las Naciones Unidas tienen prohibida la exportación de artículos de lujo a Corea del Norte.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama ya ha dicho que "esta acción exige una respuesta de la comunidad internacional, incluido el Consejo de Seguridad de la ONU, para demostrar que no se puede desafiar a sus resoluciones con impunidad".


Por si alguien calificaba a Obama de hipócrita al no permitir que otros Estados sean potencias nucleares como lo son los Estados Unidos, el presidente norteamericano añadió que aboga por un desarme nuclear paulatino a nivel mundial.


Japón, País que se siente especialmente amenazado debido a su proximidad a Corea del Norte y por ser el gran aliado de Estados Unidos en la zona, así como este último País, convocaron al Consejo de Seguridad de la ONU para estudiar un endurecimiento de la Resolución 1718 de 2006.


Mientras tanto, el dictador norcoreano, Kim Jong-il, pareciera permanecer insensible al llamamiento internacional; sencillamente, le trae al fresco. En cambio, continúa orquestando desfiles militares coloridos que tanto le gustan.


Ante este nuevo desafío, dos destructores norteamericanos se han desplazado a la zona con la intención de impedir una catástrofe si el misil fallaba en su trayectoria, en cuyo caso tenían orden de eliminarlo antes de que cayera sobre Japón (aún así, parte de su fuselaje ha caído a menos de 300 kilómetros de la costa nipona). Pero el Gobierno norcoreano también ha enviado a sus navíos y aviones Mig 23: los primeros para recobrar las partes del  misil caídas al mar y los segundos para dar protección aérea a las fuerzas navales. 


El problema que se plantea es el siguiente: ¿tiene poder la ONU para evitar que un País como Corea del Norte amenace la seguridad internacional? Si no se mantiene firme en su intención de endurecer las sanciones al Régimen de Pyongyang, la ONU habrá fracasado una vez más ya que de nuevo se la habrán tomado como el "pito del sereno" y es precisamente lo que no quiere Obama, que la ONU sea un Organismo débil que nadie respeta y que solo sirve para enviar cascos azules, observadores, alimentos o medicamentos a las Regiones desfavorecidas pero en plan ONG, no como árbitro de la política internacional. Algo así no le interesa al Gabinete de Barack Obama porque les obligaría a ellos a seguir ejerciendo ese papel de árbitros y los Estados Unidos no están en su mejor momento como para seguir siendo los que más recursos económicos y militares desplieguen en los conflictos regionales. Necesitan, más que nunca, a sus aliados. La crisis global obliga a limar asperezas en un esfuerzo común de garantizar la estabilidad mundial.


Por otro lado, no podemos saber las impresiones de los internautas norcoreanos porque en Corea del Norte Internet prácticamente no existe; se trata de un privilegio de unos pocos. Lo único que podemos visitar desde fuera es la página web oficial del Régimen de Kim Jong Il o la Agencia Coreana de Noticias pero ni una ni la otra nos dicen nada en absoluto salvo que su satélite sí que ha sido lanzado y que orbita a 490 kilómetros de distancia de La Tierra en su aproximación más cercana y a 1426 en su elíptica más lejana.


Las dos Coreas son la antítesis una de la otra: Corea del Norte vive con la tecnología de hace medio siglo mientras que en Corea del Sur su industria compite con la norteamericana y la europea gracias a sus empresas multinacionales con sus avanzados medios técnicos.















El dictador Kim Jong Il mantiene a su pueblo en la ignorancia con respecto al exterior, con una férrea censura, viviendo en la pobreza (se calcula que cuatro millones de norcoreanos murieron de hambre en la primera mitad de esta década) mientras gasta ingentes cantidades de dinero en armamento y misiles nucleares y para colmo de males se alía a Irán y Venezuela en una especie de eje del mal a la antigua usanza que solo puede traer problemas.


El potencial nuclear norcoreano pudiera superar ya la veintena de misiles, siendo apoyado su programa atómico por China, la antigua Unión Soviética y Pakistán, entre los años 60 y 80.


Una incursión en este País por parte de una fuerza multinacional es muy arriesgada ya que el ejército norcoreano no es el irakí, por ejemplo, puesto que está formado por un millón de soldados bien pertrechados pero lo peor es que el hermetismo del Régimen impide conocer con exactitud sus instalaciones militares y sus plataformas de lanzamiento de misiles, con lo que no podrían ser atacadas en el acto, dándole tiempo al Gobierno de Corea del Norte a lanzarlos contra Japón y Corea del Sur provocando una probable gran destrucción, puesto que mientras son interceptados, al menos unos pocos podrían llegar a su objetivo.  


Por otro lado, en las negociaciones no se pueden dejar fuera a China o Rusia puesto que un éxodo de refugiados hacia estos Países fronterizos supondría un verdadero drama humano que deberían afrontar, sobre todo, esos dos Países, por lo que cualquier medida que se tome contra Corea del Norte debe ser con el visto bueno de rusos y chinos, quienes no están por la labor de castigar a Corea del Norte, al menos de momento, puesto que ese éxodo del que hablamos sería caótico ya que el coste de las ayudas sería muy elevado y la situación de crisis económica internacional impediría que estas víctimas de una eventual guerra contra el Régimen norcoreano fueran atendidas como es debido (la prueba de que de momento soportan al Régimen del dictador norcoreano es que ni los chinos ni los rusos han condenado el lanzamiento del misil).


Pero entonces, ¿qué puede hacer la ONU para evitar que Corea del Norte venda su tecnología bélica atómica a Irán, Venezuela o Siria? Y, peor aún, que sea la red al-Qaeda la que adquiera uno de esos ingenios nucleares norcoreanos.


Resumiendo, los puntos a tener en cuenta son los que siguen:


-         Corea del Norte desafía a la seguridad y estabilidad mundiales una vez más.

-         Se plantea, por parte de la ONU, un recrudecimiento de las sanciones internacionales pero el temor es que se cree una especie de eje entre Corea del Norte, Irán, Venezuela, Cuba, Siria y Sudán en el que se intercambien recursos energéticos, nucleares, armamento, tecnología y todo lo que la ONU prohíba comerciar con Corea del Norte; a fin de cuentas, a estos Países las resoluciones de la ONU les trae sin cuidado.

-         La ONU pierde influencia y de seguir así, con resoluciones que no van a ninguna parte, se plantea su desaparición o en todo caso su remodelación.

-         Los Países que se sienten más amenazados con Corea del Norte querrán armarse para defenderse de una posible agresión, por lo que desarrollarán o potenciarán sus arsenales nucleares, con lo que lejos del desarme nuclear que propugna Barack Obama, asistiremos a una escalada atómica sin precedentes y una situación de riesgo real de guerra nuclear.

-         La razón por la que los Países amenazados por Corea del Norte querrán armarse será que los que pudieran hacer algo para frenar al Régimen de Kim Jong Il, China y Rusia, no quieren mojarse puesto que un conflicto en la zona, motivado por presiones hacia Corea del Norte, acarrearía un éxodo de refugiados hacia Rusia y China que estos Países no sabrían como afrontar ya que supondría un elevadísimo coste.

-         Si Corea del Norte continúa con su programa atómico, algún grupo terrorista con suficientes recursos podría hacerse con un ingenio nuclear y explosionarlo en cualquier lugar del Mundo, ya que dichos grupos pudieran ser utilizados por elementos fundamentalistas, como otra arma más, si Regímenes como el norcoreano o el iraní son atacados.

Como vemos, la situación es muy delicada y a fecha de hoy, la única solución que se le ha ocurrido a la ONU es endurecer las sanciones a Corea del Norte. Ahora es cuando podemos decir eso tan socorrido de “que Dios nos coja confesados”.


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Adolfo Estévez


 

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